Noches de risas en Buenos Aires

El barrio de Palermo Soho y noches de monólogos, el viaje de la actriz Virginia Riezu a la capital argentina

La actriz Virginia Riezu ha escuchado más de una vez la frase: “Para ser mujer eres bastante graciosa”. Por eso ha titulado así su espectáculo de humor que se puede ver en el Pequeño Teatro Gran Vía de Madrid los jueves. La risa fue también el hilo conductor de este viaje que hizo a Buenos Aires.

¿Fue de vacaciones?

Sí, pero también fui con una compañera a probar si funcionaban mis monólogos en los locales porteños. La costumbre es participar en un evento de micro abierto donde el público paga muy poco por entrar. En Buenos Aires para eso están lugares como Casa Brandon, La Casa del Señor Duncan o el Club Cultural Matienzo, por ejemplo. Son centros culturales bonitos y muy cuidados.

¿Cómo era su ambiente?

Estupendo. Coincidimos además con las vacaciones de invierno de institutos y universidades, que allí son en agosto, así que había mucho público. El Matienzo es enorme, pero el Señor Duncan, en la avenida de Rivadavia, es más chiquitito, más de escena alternativa de comedia.

¿Conocieron bien su barrio?

Sí, era Palermo Soho. Allí frecuentaba el restaurante Clara, en la plaza Cortázar, muy rico y a buen precio. Por la noche, unos cómicos nos llevaron a El Benny, un bar con patio interior y música en directo.

¿Cómo se movían por la ciudad?

Caminábamos mucho e íbamos en el subte, que es como llaman al metro. Y el taxi era una manera muy barata de moverse. Las cuadras allí son muy largas, no como las manzanas de aquí, así que una se cansa de andar.

¿Se acercaron al Río de la Plata?

Nos quedó pendiente pasear por allí. Sí vimos el barrio de La Boca; nos pareció demasiado turístico, pero nos encantó la Fundación Proa, un museo y centro cultural. Tomamos un taxi desde allí que nos hizo un poco de audioguía por la zona de Puerto Madero, ya que no nos dio tiempo a recorrerla a pie. El taxista nos contó que era la zona cool de Buenos Aires. Era muy gracioso, recuerdo una frase suya: “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”