Inseguridad vial: controles rigurosos y tecnología, la posible solución del problema

 discusión sobre los colectivos de doble piso se generó hace más de diez años cuando se planteó el debate: ¿son más inseguros que las unidades tradicionales? La respuesta es concreta: transportar personas a más de tres metros de altura trae problemas originados, principalmente, por la inestabilidad de los colectivos a raíz de la altura de su centro de gravedad. El tema se trabajó, pero no se generaron alternativas de mucho valor más allá de limitar la velocidad máxima a 100 km/h en las nuevas unidades, ya que las viejas no contaban con los avances electrónicos para incorporar esa tecnología.

Ante un determinado evento como entrar de forma imprevista a la banquina, exceder la velocidad en una curva o esquivar un objeto en la ruta, la fuerza sobre el centro de gravedad le jugará en contra al conductor y le restará chances de resolver con éxito el problema que se le presenta. Si la velocidad es más alta de lo permitido, la situación se agrava.

Desde el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) entendemos que el transporte público es una pieza fundamental en la estructura de la seguridad vial y que estos problemas son posibles de compensar o resolver. Es importante, por parte del Estado, tomar el tema con protagonismo de forma que la sociedad no vea solo parches ante una situación puntual.

En el corto plazo se debería realizar un control más estricto en las terminales de salida de los colectivos y en distintos puntos del recorrido para verificar la velocidad, si hubo o no consumo de alcohol en los conductores y si los choferes tuvieron las horas de descanso estipuladas. Pero a futuro habrá que implementar mayores controles satelitales de velocidad y otros monitoreos más específicos que dieron gran resultado en otras partes del mundo. Funcionan como cajas negras que no solamente alertan de los excesos del conductor, sino que, además, permiten tener un rol preventivo mediante alarmas o mensajes de voz.

Además de estas herramientas que podrían ayudar a evitar accidentes, hay otros aportes para generar mayor seguridad en el viaje. Por ejemplo, el control de estabilidad, un dispositivo que ofrece un aporte tecnológico accesible. Ante un episodio inesperado, el control de estabilidad genera una compensación a esa inestabilidad de forma autónoma a instancias de la acción del conductor. La combinación de control y tecnología puede generar gran parte de la solución de los problemas que hasta aquí no se han podido resolver. Una respuesta acorde con los daños que genera.

Transporte y veredas, los principales obstáculos si se tiene discapacidad

Viajar en colectivo o subte es, junto con usar las veredas, uno de los principales problemas de movilidad en la ciudad para las personas con discapacidad, de acuerdo con el último informe sobre esta población de la Dirección General de Estadística y Censos porteña.

Según los datos recolectados, cuatro de cada 10 mayores de seis años con discapacidad dicen que encuentran obstáculos para usar los colectivos, el subte, los trenes y las veredas, en ese orden.

«Esto pone de manifiesto que las principales barreras que perciben las personas con discapacidad están en relación al transporte público y a la circulación en el espacio urbano; hecho fundamental ya que la accesibilidad urbana es una de las condiciones fundamentales del desarrollo de una vida más autónoma», se precisa en el informe.

Mientras que un 49% tiene problemas para viajar en colectivo, el 43,6% manifiesta que también enfrenta obstáculos a diario para usar el subte y lo mismo ocurre con los trenes en el 38,7% de los casos.

En la lista, siguen las veredas: el 38,2% tiene dificultades para utilizarlas, junto con un 23,1% que no puede usar las rampas y los vados. En la vía pública, los semáforos, la señalética y la información son un problema para tres de cada 10 chicos, jóvenes y adultos con alguna discapacidad.

«También encuentran obstáculos en el acceso o en el uso de los cines y los teatros (25,9%), las oficinas públicas (25,6%), los hospitales y los centros de atención médica (25,4%), los bancos y los cajeros automáticos (24,1%), y en los parques y las plazas (23,2%)», se puede leer en el informe que forma parte de la serie Encuesta Anual de Hogares 2018.

Grafiteros irrumpieron en la línea H y fueron detenidos antes de vandalizar los trenes

Los grafiteros del subte lo hicieron de nuevo. En la madrugada de Navidad un grupo de personas irrumpió en un taller de la línea H, en Parque Patricios, para dejar su marca en los vagones de las formaciones estacionadas allí. Eran once, ocho argentinos, dos franceses y un polaco, que se enfrentaron con empleados de seguridad antes de iniciar su faena. Pero algo no salió bien: la alarma que se disparó cuando ingresaron a las instalaciones alertó a la policía, que esperó afuera a los vándalos con varios patrulleros. Todos fueron detenidos.

Fue el segundo episodio similar en los últimos tres meses. En agosto, unos 20 encapuchados entraron a la estación San José de Flores de la línea A, agredieron a los trabajadores y luego pintaron varios vagones, una práctica clandestina denominada bombing. Todo quedó registrado en cámaras GoPro, teléfonos celulares y cámaras fotográficas que portaban los vándalos, material que posibilitó la detención de uno de ellos.

Anteayer por la madrugada, los once hombres ingresaron por una puerta de emergencia y fueron vistos por personal de seguridad que intentó detenerlos. Los empleados resultaron agredidos, pero pudieron alertar a la policía a través de una llamada al 911. Cuando los grafiteros intentaron salir por la puerta principal, fueron interceptados por efectivos de la Policía de la Ciudad y detenidos. En el hecho tomó intervención la Fiscalía Nº 39 del fuero Penal, Contravencional y de Faltas, a cargo de Gonzalo Ezequiel Viña. Todos fueron imputados por resistencia a la autoridad, daños y lesiones.

Fuentes de la investigación informaron que al momento de la detención los grafiteros portaban al menos 80 aerosoles de diferentes colores, dos cámaras GoPro, tres cámaras fotográficas, cinco teléfonos celulares, guantes, pinzas y otras herramientas, elementos que fueron incautados por la policía. Los detenidos declararon ante las autoridades de la fiscalía y quedaron a disposición de la Justicia.

¿Por qué había dos franceses y un polaco entre los detenidos? Es común en el ambiente grafitero las visitas a otros países en busca de lugares donde expresar lo que consideran un arte. Cuanto más inaccesibles sean los trenes, mayor reputación se gana. Los extranjeros suelen ser recibidos por grafiteros locales que los acompañan y les facilitan información sensible para llevar adelante los ataques vandálicos.

La red de subte tiene mayor presencia de personal de seguridad desde 2014, cuando se formó una cuadrilla para evitar los ataques nocturnos al finalizar el servicio. Todas las noches los integrantes de ese grupo recorren los talleres, las cocheras, los andenes y las vías para identificar puntos sensibles por donde podrían filtrarse grafiteros o delincuentes.

Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) informó que desde ese momento se reforzaron las barreras fijas, se instaló un sistema de seguimiento por cámaras en talleres y estaciones monitoreadas por policía. El plan implica que ningún coche vandalizado sea utilizado en el servicio. Limpiar el grafiti tiene un costo de $50.000 por lado.