El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires avanzó con la eliminación de estructuras de venta de diarios y flores que permanecían sin actividad en la vía pública. En total, ya se retiraron 115 puestos que estaban abandonados desde hacía tiempo, una medida que busca mejorar la circulación peatonal y optimizar el uso del espacio urbano.

La iniciativa forma parte de un programa destinado a reorganizar el espacio público y recuperar sectores de las veredas ocupados por mobiliario que ya no cumplía ninguna función. Según datos oficiales, estas estructuras se encontraban cerradas o sin autorización vigente para operar.

Actualmente existen 1.138 puestos instalados en la vía pública en distintos puntos de la Ciudad. De ese total, 940 corresponden a kioscos de diarios y revistas, mientras que 371 están destinados a la venta de flores. A partir del inicio de la gestión actual, la administración porteña decidió revisar la situación de aquellos que se encontraban fuera de funcionamiento o que no contaban con la habilitación correspondiente.

Hasta ahora se retiraron 115 estructuras. Durante 2024 se desmontaron 36 puestos —33 dedicados a la venta de diarios y 3 de flores—. En el año siguiente se removieron 71 —69 de diarios y 2 de flores—. En lo que va de 2026 ya se quitaron 8 más, de los cuales 7 eran de diarios y 1 de flores, alcanzando así el total de puestos retirados desde el comienzo de esta política.

Mientras tanto, el Gobierno continúa evaluando otros casos de kioscos que permanecen cerrados. Si sus responsables no regularizan su situación o no acreditan la actividad, también podrían ser removidos de la vía pública.

Cómo se determina el retiro de un puesto

El principal criterio que utiliza la Ciudad para decidir el retiro de estas estructuras es la comprobación de una inactividad prolongada.

Antes de avanzar con la remoción, los propietarios reciben varias notificaciones en las que se les solicita presentar la documentación correspondiente que acredite el permiso de funcionamiento. Además, inspectores realizan controles periódicos en el lugar para verificar si el puesto se encuentra abierto o si continúa sin operar.

Cuando se confirma que el puesto está cerrado de manera definitiva pero todavía posee autorización vigente, las autoridades analizan la baja administrativa y, si corresponde, proceden a retirarlo. En cambio, si se constata que la estructura permanece cerrada y tampoco cuenta con habilitación, se dispone directamente su eliminación del espacio público.

Los puestos que se desmontan son trasladados a un depósito del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ubicado en el barrio de La Boca. Allí permanecen guardados durante dos meses. Si en ese plazo no se presenta el responsable, previo pago de la multa correspondiente, los elementos pasan a disposición final.

El retiro de kioscos abandonados se enmarca dentro de un plan más amplio impulsado por el Gobierno porteño que apunta a ordenar el espacio urbano, mejorar la circulación en las veredas y recuperar sectores de la vía pública para el uso de los vecinos.