
Durante los festejos de fin de año, la Ciudad intensificó los controles de alcoholemia y los resultados reflejan una nueva baja en la cantidad de casos positivos. En ese marco, se realizaron más de 5.000 testeos, de los cuales 38 conductores dieron positivo y se les retiró la licencia de conducir. La tasa de positividad fue del 0,77%, por debajo del promedio anual del 0,97%.
En otro relevamiento, llevado a cabo entre la noche del 31 de diciembre y la mañana del 1° de enero, se efectuaron más de 8.000 controles. Allí se detectaron 53 conductores con alcohol en sangre y se procedió a la retención de sus licencias. En este caso, la positividad descendió aún más y se ubicó en el 0,64%.
A lo largo de más de 30 operativos, se identificaron 19 personas con niveles superiores a 1 gramo de alcohol por litro de sangre, sancionadas con inhabilitaciones que van de 4 meses a 2 años. Además, otros 34 conductores presentaron valores de entre 0,5 y 0,99 g/l, lo que implica suspensiones de 2 a 4 meses. En total, se retuvieron 59 licencias. El registro más alto correspondió a un conductor con 2,62 g/l de alcohol en sangre.
Estos controles tienen como objetivo disminuir los siniestros viales fatales, ya que una de cada cinco muertes en el tránsito está vinculada al consumo de alcohol. A lo largo de 2025, los agentes de la Dirección de Tránsito realizaron más de 490.000 pruebas de alcoholemia, lo que permitió una reducción sostenida de los casos positivos: 1,76% en 2020; 1,67% en 2021; 1,52% en 2022; 1,20% en 2023; 1,16% en 2024 y 0,97% en 2025.
Quienes resultan positivos en un control pierden la licencia por al menos dos meses y, para recuperarla, deben completar un curso de seguridad vial, además de abonar la correspondiente multa. En la Ciudad rigen los siguientes límites: 0,5 g/l para conductores de autos particulares; 0,2 g/l para motociclistas y 0,5 g/l para sus acompañantes; y tolerancia cero para conductores principiantes y profesionales.
Las penalidades establecidas son las siguientes:
- Entre 0,5 y 1 g/l: multa que va de $119.776,5 a $798.510 y suspensión de la licencia por un período de 2 a 4 meses. En la primera infracción, el plazo puede reducirse a la mitad si se aprueba el curso de educación vial. Se mantiene el acarreo del vehículo y la retención del registro.
- Desde 1 g/l en adelante: multa de entre $239.553 y $1.597.020, o arresto de 1 a 10 días, junto con la inhabilitación para conducir por un período de 4 meses a 2 años, sin posibilidad de suspensión. En la primera falta, la sanción puede reducirse si se aprueba el curso de seguridad vial.
- Negativa a realizar el test: multa de $798.510 y remisión del vehículo.
Los operativos se desarrollan bajo el sistema de “embudo”, que obliga a circular a baja velocidad, incrementa la visibilidad del control y mejora la seguridad del personal. Este método es recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Atenciones en hospitales
Durante la noche y la madrugada de Año Nuevo, 22 personas fueron asistidas en hospitales especializados de la Ciudad a raíz de incidentes ocurridos durante los festejos.
En el Hospital Oftalmológico Santa Lucía se atendieron 12 pacientes, entre ellos dos menores de 15 años, todos con lesiones leves en los ojos provocadas por el uso de pirotecnia. En el Hospital Oftalmológico Lagleyze se registraron otros dos casos similares.
Por su parte, el Hospital de Quemados recibió a ocho pacientes de entre 9 y 25 años con lesiones causadas por pirotecnia. Todos fueron tratados de manera ambulatoria. Si bien se registró un caso de mayor gravedad, no fue necesaria la internación.
Cabe recordar que en la Ciudad está prohibido el uso de pirotecnia con “efecto audible”, una disposición impulsada por Jorge Macri para proteger a las personas, los animales y el ambiente, en respuesta a un reclamo reiterado de los vecinos en los encuentros con el Jefe de Gobierno.