El mercado inmobiliario uruguayo atraviesa uno de sus momentos de mayor dinamismo de los últimos años luego de registrar un marcado incremento en las operaciones de compraventa de propiedades. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística, el sector experimentó un crecimiento mensual cercano al 40% en las inscripciones realizadas ante la Dirección General de Registros, consolidando además una fuerte suba interanual y reflejando un renovado interés de inversores y compradores por los activos inmobiliarios dolarizados.

Según el más reciente Boletín Técnico de los Indicadores de Actividad Inmobiliaria correspondiente a febrero y marzo de 2026, se contabilizaron 4.773 altas de compraventa de inmuebles, cifra que representa un incremento del 39,07% respecto al mes anterior y una expansión interanual del 32,25%. El volumen de operaciones se ubicó entre los registros más elevados desde que el organismo comenzó a sistematizar la serie estadística, lo que confirma la intensidad del movimiento que atraviesa actualmente el sector.

El informe también mostró una fuerte concentración geográfica de la actividad. Montevideo lideró ampliamente el volumen de operaciones con el 35,51% del total, seguida por Maldonado, que alcanzó el 19,44% de las transacciones. Más atrás aparecieron Canelones con el 12,65%, Rocha con el 7,25% y Colonia con el 3,90%.

La presencia de Maldonado como segundo departamento con mayor cantidad de operaciones volvió a poner de manifiesto el peso creciente del mercado vinculado a la segunda residencia, el turismo premium y las inversiones inmobiliarias orientadas al segmento de alto poder adquisitivo. En los últimos años, la zona consolidó su atractivo tanto para compradores locales como extranjeros, impulsada por el desarrollo de proyectos de lujo, urbanizaciones privadas y emprendimientos vinculados al turismo internacional.

Dentro del total de movimientos registrados, el 67,38% correspondió a altas de compraventa, mientras que el 28,99% fueron Reservas de Prioridad, una herramienta utilizada por escribanos para garantizar prioridad registral sobre futuras operaciones. En términos prácticos, este indicador funciona como un anticipo de negocios todavía en proceso de cierre y suele ser interpretado por el sector como una señal adelantada de la evolución futura de la actividad inmobiliaria.

En materia de precios, el informe reveló que la mediana de las transacciones realizadas durante febrero de 2026 se ubicó en 90.000 dólares. Aunque el dato representó una leve caída mensual del 2,17%, el acumulado de los últimos doce meses mostró una suba del 5,88%, reflejando una tendencia de apreciación sostenida en el mediano plazo.

Especialistas del sector señalaron que esta combinación entre una corrección puntual y una tendencia anual alcista resulta habitual en el comienzo de cada año y no modifica el escenario general de valorización moderada que mantiene actualmente el mercado inmobiliario uruguayo. Además, remarcan que la evolución de los precios continúa ubicándose por encima de la inflación medida en dólares, lo que fortalece la percepción del ladrillo como reserva de valor.

El INE utiliza la mediana y no el promedio para medir el comportamiento de las operaciones debido a que las transacciones de muy alto valor pueden distorsionar significativamente los resultados estadísticos. La mediana permite reflejar con mayor precisión el comportamiento real del conjunto del mercado y evitar que unas pocas ventas premium alteren la lectura general de la evolución de precios.

Uno de los aspectos más relevantes del informe fue la marcada diferencia observada entre la dinámica inmobiliaria de Montevideo y la del interior del país. Mientras que en la capital uruguaya la mediana de precios registró una suba mensual del 2,82%, en el resto del territorio se observó una caída promedio del 13,68%.

Esta brecha evidencia comportamientos muy distintos entre ambos mercados. Montevideo continúa mostrando una demanda firme, impulsada tanto por compradores vinculados al segmento de renta como por inversores que buscan cobertura patrimonial en activos dolarizados. En cambio, muchos departamentos del interior presentan una mayor dependencia de factores estacionales, menor liquidez y una demanda más sensible al contexto económico.

El propio INE aclaró que la evolución de los valores no refleja únicamente cambios puros de precios, sino también modificaciones en las características de las propiedades comercializadas en cada período. Es decir, la variación puede estar influenciada por el tipo de inmuebles vendidos, sus dimensiones, ubicación o segmento de mercado predominante durante determinado mes.

Para operadores financieros e inmobiliarios, el escenario actual deja varias señales relevantes. Por un lado, el volumen de actividad se mantiene en niveles elevados y consolida una recuperación sostenida del mercado. Por otro, los precios en dólares muestran una tendencia de crecimiento moderado pero constante, especialmente en las zonas de mayor demanda.

A esto se suma un contexto económico que favorece el atractivo relativo de los inmuebles como instrumento de preservación de valor. En un escenario de dólar bajo y volatilidad financiera, muchos ahorristas vuelven a mirar al sector inmobiliario como una alternativa más estable para resguardar capital en moneda dura.

El protagonismo de Montevideo y Maldonado también refleja la consolidación de dos perfiles bien definidos dentro del mercado uruguayo: por un lado, la capital como centro de inversión urbana y renta permanente; y por otro, la costa este vinculada al turismo internacional, las segundas residencias y los proyectos premium orientados a compradores de alto patrimonio.

En ese marco, desarrolladores, inmobiliarias y analistas coinciden en que la demanda podría mantenerse firme durante los próximos meses si las condiciones macroeconómicas continúan siendo favorables. La estabilidad institucional del país, el atractivo de los activos dolarizados y el crecimiento de determinadas zonas turísticas aparecen como algunos de los factores que sostienen el optimismo dentro del sector.

Con este escenario, el mercado inmobiliario uruguayo consolida una etapa de fuerte movimiento y vuelve a posicionarse como uno de los segmentos más dinámicos de la economía, impulsado tanto por la demanda interna como por el interés creciente de inversores que buscan refugio patrimonial y oportunidades de valorización en el largo plazo.